lunes, 13 de febrero de 2012

Dios en lo cotidiano

Cierra los ojos un instante e imagina la situación más bonita que viviste el último día.... Ahí estuvo Dios. El hecho de que puedas leer estas ideas, es otra muestra de que Dios está en tu vida. Tu trabajo, tus estudios, el plato de comida en tu mesa, un techo donde cobijarte en la noche, tu coche, tu ropa, tu familia, todo absolutamente todo lo posees, Dios te lo ha dado. Si, también estarás pensando en esos malos momentos, en la muerte de tus familiares, en aquellos días donde no tenías trabajo, en esa semana que apenas pudiste llevar un pan a tu casa, esos momentos donde el mundo se derrumba, pues ahí también estuvo Dios contigo.
Recuerda que al Dios que estamos buscando no es aquel ser lejano y distante, que solo busca castigarte o que está sentado en el cielo esperando tu equivocación para salir con todo su poder y retarte. Al contrario, estamos hablando de un Dios que se hizo hombre, de Jesús de Nazareth. De aquel ser humano que caminó por este mundo como uno más de nosotros, que disfrutaba de fiestas, que jugaba con sus discípulos, que paseaba contemplando la hermosura de este mundo. Aunque no siempre lo pasó bien, pues sufrió con la muerte de sus amigos, tenía que aguantar las calumnias de la gente, muchas veces no fue comprendido y hasta le tocó huir de su propio pueblo porque la gente no quería escucharlo.

Recuerda que Jesús está contigo en cada paso que das aunque al principio es complicado sentir su presencia, con el pasar del tiempo se te hará más sencillo. Su amor no es un vaivén, sino que es una constante. El Salmo 23 dice "El Señor es mi pastor nada me falta" y yo creo en esas palabras. No importa la circunstancia, la situación más difícil o la quietud de tu corazón, si tu abres tu corazón Jesús hará maravillas en tu vida.

Te invito a que hagas parte a Jesús de tu vida, bríndale 5 minutos de tu día y conversa con Él, te lo garantizo, tu vida cambiará por completo.

Bendiciones 


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